Skip to content | Go to main menu
El 23 de abril, las calles de Cataluña se llenan de rosas, libros y gente paseando. Es Sant Jordi, una de las festividades más queridas del calendario catalán. Y también una oportunidad para que tu restaurante se sume a la celebración con una propuesta gastronómica que conecte con la ocasión.
No hace falta reinventar tu carta. Basta con incorporar algunos platos de la cocina catalana —sencillos, reconocibles y con productos de temporada— que den un toque especial al día. En este artículo te damos ideas prácticas para hacerlo.
Sant Jordi cae entre semana, pero mueve a mucha gente. En Barcelona y otras ciudades catalanas, las calles se llenan de puestos de rosas y libros, y miles de personas aprovechan para pasear, comprar y, cómo no, comer fuera.
Es una fecha que invita a celebrar, pero de forma relajada. No tiene la presión de una cena de Nochevieja ni el compromiso de un menú cerrado. Es un día para ofrecer algo especial sin complicarte: una tapa, un postre, un menú del día con guiño catalán.
Pa amb tomàquet. El clásico entre los clásicos. Pan de payés (o de coca) frotado con tomate maduro, un chorrito de aceite de oliva virgen y sal. Puede ir solo como entrante o acompañar embutidos, quesos o conservas. Es sencillo, barato y muy reconocible. Si lo presentas con producto de calidad (un buen aceite, tomates de rama, pan recién hecho), se convierte en algo especial.
Escalivada. Berenjena, pimiento rojo y cebolla asados al horno, pelados y cortados en tiras, aliñados con aceite de oliva. Se sirve fría o templada. Funciona como entrante, como guarnición o como base de una tosta. Es vegetariana, saludable y muy visual.
Esqueixada. Ensalada de bacalao desmigado (crudo, desalado) con tomate, cebolla, pimiento, aceitunas negras y aceite de oliva. Es un plato fresco, perfecto para la primavera. Si no trabajas habitualmente con bacalao, puedes prepararlo con antelación y servirlo como tapa de temporada.
Coca de recapte. Una masa fina de pan horneada con verduras (normalmente escalivada) y opcionalmente sardinas, anchoas o embutido. Es como una pizza catalana. Puedes ofrecerla por raciones como entrante para compartir.
Botifarra amb mongetes. Butifarra a la plancha con judías blancas salteadas. Es un plato humilde, contundente y muy tradicional. Fácil de ejecutar si ya trabajas con carnes a la plancha. El toque está en usar una buena butifarra artesana.
Fricandó. Filetes finos de ternera cocinados lentamente en una salsa de setas. Es un plato de cuchara, ideal si tienes cocina con capacidad para guisos. Aunque es más propio de otoño (por las setas), se puede adaptar con champiñones o setas de cultivo.
Suquet de peix. Guiso de pescado y marisco con patatas, tomate, ajo y un toque de azafrán. Un clásico de la costa catalana. Si tu carta incluye pescado, es una opción diferencial que se vende sola con una buena presentación.
Arròs negre. Arroz con sepia y su tinta, cocinado en caldo de pescado. Visualmente impactante, con sabor intenso a mar. Requiere algo más de técnica, pero si ya preparas arroces, es una variante que llama la atención.
Crema catalana. El postre catalán por excelencia. Crema de yemas con canela y piel de limón, cubierta con una capa de azúcar caramelizado. Es el equivalente a la crème brûlée, pero con matices cítricos. Fácil de preparar con antelación y quemar al momento.

Mel i mató. Mató (requesón fresco catalán) servido con miel. Es un postre sencillo, ligero y tradicional. Si no encuentras mató, puedes usar un requesón de calidad. Es una opción ideal para quienes buscan un final dulce pero no pesado.
| Plato | Qué es | Ideal para |
| Pa amb tomàquet | Pan con tomate y aceite | Entrante o acompañamiento |
| Escalivada | Verduras asadas | Tapa, guarnición, tosta |
| Esqueixada | Ensalada de bacalao | Entrante fresco |
| Botifarra amb mongetes | Butifarra con judías | Plato principal sencillo |
| Crema catalana | Crema con azúcar quemado | Postre estrella |
| Mel i mató | Requesón con miel | Postre ligero |
Sant Jordi es una excusa perfecta para dar un toque especial a tu carta sin grandes complicaciones. No necesitas transformar tu cocina: basta con añadir un par de platos catalanes bien ejecutados, comunicarlo en redes o en la pizarra del día, y dejar que la fecha haga el resto.
La gastronomía catalana es reconocible, está de moda (Cataluña es Región Mundial de la Gastronomía 2025-2026) y conecta con el momento. Aprovéchalo.