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El escandallo es la ficha que mide costes reales por plato. Descubre cómo crearlo, mantenerlo y utilizarlo para aumentar rentabilidad en cocina.
En la gastronomía profesional, saber cuánto cuesta realmente cada plato es tan importante como que quede delicioso. Un escandallo bien hecho no es simplemente sumar ingredientes: es la herramienta clave que traduce tu receta en números, datos y margen real. Con un buen sistema, tu carta, la producción y la operativa se alinean para que cada ración deje beneficio.
Un escandallo es un documento (o registro digital) que desglosa todos los ingredientes, cantidades, mermas, costes unitarios y resultados por ración de una preparación. Su fin principal: conocer el coste de producción por plato para fijar un precio de venta rentable.
- Permite que los costes de materia prima se conozcan y se controlen: compras más ajustadas, mejor aprovechamiento.
- Sirve para fijar precios de venta coherentes con el mercado y con tus costes reales.
- Homogeneidad en las raciones: todos los cocineros trabajan con las mismas cantidades, reduciendo variabilidad de coste y calidad.
- Facilita la toma de decisiones: identificar platos poco rentables, cambiar ingredientes, ajustar márgenes.
- Mejora la gestión del inventario y reduce mermas: al conocer las cantidades exactas, se compra lo justo y se desecha menos.
Recoge todos los ingredientes que intervienen en el plato, sin omitir “extras” como aceite final, garnish, pan, etc.
Para cada ingrediente indica el peso bruto (lo que compras) y estima la merma (lo que se pierde por limpieza, cocción, recortes). Luego calcula el peso neto que realmente se usa.
Asigna a cada ingrediente su precio por unidad o kilo/litro. Multiplica por su peso neto para obtener el coste real de ese ingrediente en la ración.
Suma todos los costes de los ingredientes. Esta cifra es el coste de materia prima por ración.
Puedes incorporar costes de energía, personal estimado por plato, emplatado, etc., para obtener un coste de producción más real.
Aplica un margen bruto objetivo (por ejemplo 70 % sobre coste de materia prima, aunque dependerá de tipo de restaurante). Conoce tu coste y que el PVP cubra tanto coste como margen y otros gastos generales.
Imagina un plato con tres ingredientes: 150 g de pollo, 50 g de champiñones, 20 g de crema de champiñón. El pollo cuesta 8 €/kg, los champiñones 3 €/kg y la crema 2 €/100 g. Calculas peso neto tras merma, obtienes coste total = 1,45 €. Si tu margen objetivo es 70 %, el PVP debería situarse en torno a 4,83 €.
- Olvidar la merma o estimarla mal → coste infraestimado.
- No actualizar precios de ingredientes cuando cambian ⇒ márgenes se reducen sin que te des cuenta.
- No aplicar costes variables (personal, energía) cuando es relevante.
- Hacer escandallos solo al inicio y no revisarlos periódicamente. En un entorno donde costes suben, el escandallo debe actualizarse.
- No usar la información para tomar decisiones: escandallo no cumplido = dato que no sirve de nada.
- Crea recetas en tu TPV: cada plato descuenta automáticamente ingredientes del stock.
- Configura formatos: ración, media ración, tapa, etc., con coste ajustado.
- Genera informes de coste por familia (entrantes, principales, postres) y de margen por plato.
- Con una solución como Loomis Pay puedes integrar cobros y ventas para ver en tiempo real qué platos rotan más, cuáles tienen margen pequeño y actuar rápidamente.
Un escandallo bien diseñado es más que una hoja de cálculo: es la columna vertebral de la rentabilidad en cocina. Si conoces lo que cuesta cada plato, puedes fijar precios justos, mejorar margen, ajustar compras, estandarizar raciones y tomar decisiones basadas en datos. Empieza por los platos de mayor rotación y mayor coste, implanta recetas en tu TPV, mide y revisa.
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