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En el corazón de Madrid, tres amigos de la infancia con pasión por los bares, las tortillas poco cuajadas, las croquetas cremosas y las cervezas artesanales decidieron transformar su afición en un proyecto gastronómico.
Con locales en Malasaña, La Latina, Sol y Gaztambide, Pez Tortilla se ha consolidado como un referente para los amantes del tapeo. Su carta, que cambia semanalmente, ofrece hasta treinta tipos de tortillas, desde la clásica hasta combinaciones como brie, trufa y jamón o tomate seco, parmesano y albahaca.
En esta entrevista, Kiki, uno de los rostros visibles del equipo de Pez Tortilla, nos cuenta algunos secretos, anécdotas y curiosidades de este exitoso concepto gastronómico.
Kiki: Pez Tortilla nació de la amistad y de la pasión por los bares, las tortillas poco cuajadas, las croquetas cremosas y las cervezas artesanales.
Kiki: Uno de los factores clave es el buen ambiente laboral que hay en el equipo. Cuando el ambiente es bueno, se trabaja mejor, y eso se nota en lo que hacemos día a día.
Kiki: Siempre estamos probando cosas nuevas. Hemos intentado de todo: callos, salmorejo… A veces acertamos y otras veces no tanto. Pero nos gusta experimentar.
Kiki: Yo antes era del equipo "sin cebolla". Pero un día probé una tortilla con cebolla que no tenía ese sabor fuerte que a veces echa para atrás, y desde entonces prefiero con cebolla. Le da un toque dulce muy bueno.
Kiki: Lo más raro que me han pedido ha sido una tortilla de patata sin patata… o una tortilla de patata sin huevo. Ambas me parecieron imposibles. Lo de quitar el huevo directamente no lo veo viable.
Kiki: El poder del tiempo. Para disfrutar de la tortilla y de las croquetas con calma, como se debe.
Kiki: No lo sabemos con exactitud porque si lo pensáramos, nos llevaríamos las manos a la cabeza. Pero fácilmente pasan de 100 o 120 tortillas al día, dependiendo del local y del día.
Kiki: Nuestro eslogan más famoso y conocido es: "La tortilla poco cuajada."
Pez Tortilla no solo ha conquistado a los fans de la tortilla por su textura poco cuajada y su creatividad sin límites, sino que ha sabido ampliar su propuesta con croquetas caseras sorprendentes —como las de jamón o boletus—, y una impresionante selección de cervezas artesanas que acompañan a la perfección cada bocado. Con una carta que se renueva constantemente y locales con alma, Pez Tortilla se mantiene como un imprescindible en Madrid para quienes buscan calidad, cercanía y sabor.
Después de esta charla con Kiki, queda claro que en Pez Tortilla no solo se cocina bien, también se piensa en cómo hacer disfrutar a cada cliente.