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Esto es lo básico para aprobar una inspección sanitaria: APPCC, limpieza, temperaturas, alérgenos y documentación siempre al día. Si no tienes claro con que debes cumplir, aquí tienes todo lo que necesitas.
Las inspecciones sanitarias no deberían ser una sorpresa. Sanidad va a comprobar que tu local no representa un riesgo para el consumidor y que tienes el sistema de autocontrol (APPCC o equivalente) implantado de verdad, no solo en un archivador. Si llevas al día limpieza, temperaturas, alérgenos y documentación, la visita dura poco y acaba bien. Aquí tienes una guía rápida para prepararte.
La base de todo es demostrar que sabes cuáles son tus peligros y cómo los controlas. Eso significa:
- Diagrama de flujo de tu proceso: (recepción → almacenamiento → elaboración → servicio).
- Puntos de control: refrigerados, calientes, regenerados, descongelación.
- Registros: quién lo revisa y cuándo.
- Planes de apoyo: limpieza y desinfección, plagas, formación, agua, residuos.
- Actualización: si cambias carta o maquinaria, lo anotas.
Si el inspector ve que el plan está actualizado y firmado, ya vas por buen camino.
Lo primero que ve sanidad es lo mismo que vería un cliente en cocina:
- Suelos, paredes y techos limpios.
- Filtros y campana sin grasa acumulada.
- Mesas de trabajo despejadas.
- Utillaje en buen estado (sin tablas rotas, sin cuchillos oxidados).
- Baños y vestuarios en condiciones.
Un local limpio transmite que el resto de controles también se están haciendo.
Es uno de los fallos más habituales y una de las cosas que más revisan:
- Cámaras de refrigeración entre 0 ºC y 5 ºC.
- Congeladores a –18 ºC.
- Mantenimiento en caliente por encima de 65 ºC.
- Descongelaciones siempre en refrigeración, nunca a temperatura ambiente.
- Sondas limpias y operativas.
- Registro diario (o por turno) de temperaturas.
No basta con “está fría”: tiene que estar apuntado.
Cada alimento o preparación debe poder “contarse”:
- Materia prima con fecha de recepción o de apertura.
- Elaboraciones propias con fecha de elaboración y caducidad.
- Sistema FIFO (lo primero que entra es lo primero que sale).
- Nada sin etiquetar en cámaras.
- Separación físico/lógica de crudos y listos para consumo.
Si todo está etiquetado, el inspector ve que hay rotación real.
Están obligados a comprobar que puedes informar al cliente de los alérgenos presentes en tus platos. Ten:
- Carta o anexo con los 14 alérgenos marcados.
- Recetas actualizadas (si cambias un ingrediente, cambian los alérgenos).
- Personal formado para contestar “esto lleva huevo/leche/gluten”.
- Señalización visible de que das información de alérgenos.
Si no lo tienes, lo apuntan.

- Contrato o acta de control de plagas vigente.
- Trampas identificadas.
- Cubos con tapa y pedal.
- Residuos y aceites retirados según normativa local.
No hace falta que venga el técnico esa semana, pero sí que puedas demostrar que lo tienes contratado y controlado.
Prepara una carpeta (física o digital) con:
- Registro sanitario o licencia que corresponda.
- Plan de autocontrol/APPCC.
- Registros de limpieza.
- Registros de temperaturas.
- Actas de control de plagas.
- Fichas de seguridad de productos de limpieza.
- Formación del personal en higiene y alérgenos.
Cuanto menos tarde el inspector en encontrar algo, mejor impresión.
- Ropa de trabajo limpia.
- Gorros/gorras si lo exige tu plan.
- Lavado de manos frecuente.
- Nada de joyas ni móviles en zona de elaboración.
- Manipulador de alimentos o formación equivalente.
Si el personal sabe contestar “esto lo guardamos a 4 ºC y lo rotamos cada 48 h”, el inspector anota “plan conocido”.
Depende de la gravedad. Lo más habitual es:
- Observación o no conformidad leve.
- Plazo para corregir.
- Posible nueva visita.
Lo importante es corregir y documentar: foto de antes/después, factura de la reparación, nuevo registro… así demuestras que el sistema funciona.
Aunque la inspección es sanitaria, no está de más tener:
- Trazabilidad de productos (saber qué has vendido y cuándo).
- Posibilidad de imprimir tickets y facturas completas (por si te piden detalle).
- Control de lotes/fechas si trabajas con productos específicos.
Si llevas tus procesos de producción y ventas integrados, es más fácil justificar rotación y fechas.
Pasar una inspección sanitaria no va de “tener suerte”, va de tener los básicos siempre al día: limpieza, temperaturas, etiquetado, alérgenos y documentación. Si conviertes eso en rutina, la visita se convierte en un trámite.
¿Quieres aprovechar que ya tienes que ordenar la cocina para ordenar también ventas, cobros y cierres de caja?