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inspectora sanitaria en cocina de un local

Cómo pasar una inspección sanitaria en tu restaurante

Esto es lo básico para aprobar una inspección sanitaria: APPCC, limpieza, temperaturas, alérgenos y documentación siempre al día. Si no tienes claro con que debes cumplir, aquí tienes todo lo que necesitas.

Tips y consejos nov. 11, 2025

Las inspecciones sanitarias no deberían ser una sorpresa. Sanidad va a comprobar que tu local no representa un riesgo para el consumidor y que tienes el sistema de autocontrol (APPCC o equivalente) implantado de verdad, no solo en un archivador. Si llevas al día limpieza, temperaturas, alérgenos y documentación, la visita dura poco y acaba bien. Aquí tienes una guía rápida para prepararte.

 

Ten tu plan de autocontrol vivo (APPCC o sistema simplificado)

La base de todo es demostrar que sabes cuáles son tus peligros y cómo los controlas. Eso significa:

- Diagrama de flujo de tu proceso: (recepción → almacenamiento → elaboración → servicio).

- Puntos de control: refrigerados, calientes, regenerados, descongelación.

- Registros: quién lo revisa y cuándo.

- Planes de apoyo: limpieza y desinfección, plagas, formación, agua, residuos.

- Actualización: si cambias carta o maquinaria, lo anotas.

Si el inspector ve que el plan está actualizado y firmado, ya vas por buen camino.

 

Limpieza y orden visibles

Lo primero que ve sanidad es lo mismo que vería un cliente en cocina:

- Suelos, paredes y techos limpios.

- Filtros y campana sin grasa acumulada.

- Mesas de trabajo despejadas.

- Utillaje en buen estado (sin tablas rotas, sin cuchillos oxidados).

- Baños y vestuarios en condiciones.

Un local limpio transmite que el resto de controles también se están haciendo.

 

Temperaturas controladas (y registradas)

Es uno de los fallos más habituales y una de las cosas que más revisan:

- Cámaras de refrigeración entre 0 ºC y 5 ºC.

- Congeladores a –18 ºC.

- Mantenimiento en caliente por encima de 65 ºC.

- Descongelaciones siempre en refrigeración, nunca a temperatura ambiente.

- Sondas limpias y operativas.

- Registro diario (o por turno) de temperaturas.

No basta con “está fría”: tiene que estar apuntado.

 

Etiquetado, fechas y FIFO

Cada alimento o preparación debe poder “contarse”:

- Materia prima con fecha de recepción o de apertura.

- Elaboraciones propias con fecha de elaboración y caducidad.

- Sistema FIFO (lo primero que entra es lo primero que sale).

- Nada sin etiquetar en cámaras.

- Separación físico/lógica de crudos y listos para consumo.

Si todo está etiquetado, el inspector ve que hay rotación real.

 

Alérgenos: la gran olvidada

Están obligados a comprobar que puedes informar al cliente de los alérgenos presentes en tus platos. Ten:

- Carta o anexo con los 14 alérgenos marcados.

- Recetas actualizadas (si cambias un ingrediente, cambian los alérgenos).

- Personal formado para contestar “esto lleva huevo/leche/gluten”.

- Señalización visible de que das información de alérgenos.

Si no lo tienes, lo apuntan.

 

 

Control de plagas y residuos

- Contrato o acta de control de plagas vigente.

- Trampas identificadas.

- Cubos con tapa y pedal.

- Residuos y aceites retirados según normativa local.

No hace falta que venga el técnico esa semana, pero sí que puedas demostrar que lo tienes contratado y controlado.

 

Documentación a mano

Prepara una carpeta (física o digital) con:

- Registro sanitario o licencia que corresponda.

- Plan de autocontrol/APPCC.

- Registros de limpieza.

- Registros de temperaturas.

- Actas de control de plagas.

- Fichas de seguridad de productos de limpieza.

- Formación del personal en higiene y alérgenos.

Cuanto menos tarde el inspector en encontrar algo, mejor impresión.

 

Personal formado (y con EPIs)

- Ropa de trabajo limpia.

- Gorros/gorras si lo exige tu plan.

- Lavado de manos frecuente.

- Nada de joyas ni móviles en zona de elaboración.

- Manipulador de alimentos o formación equivalente.

Si el personal sabe contestar “esto lo guardamos a 4 ºC y lo rotamos cada 48 h”, el inspector anota “plan conocido”.

 

¿Qué pasa si detectan una no conformidad?

Depende de la gravedad. Lo más habitual es:

- Observación o no conformidad leve.

- Plazo para corregir.

- Posible nueva visita.

Lo importante es corregir y documentar: foto de antes/después, factura de la reparación, nuevo registro… así demuestras que el sistema funciona.

 

Cómo te ayuda el TPV y la digitalización

Aunque la inspección es sanitaria, no está de más tener:

- Trazabilidad de productos (saber qué has vendido y cuándo).

- Posibilidad de imprimir tickets y facturas completas (por si te piden detalle).

- Control de lotes/fechas si trabajas con productos específicos.

Si llevas tus procesos de producción y ventas integrados, es más fácil justificar rotación y fechas.

 

Pasar una inspección sanitaria no va de “tener suerte”, va de tener los básicos siempre al día: limpieza, temperaturas, etiquetado, alérgenos y documentación. Si conviertes eso en rutina, la visita se convierte en un trámite.


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